martes, 18 de noviembre de 2014

Oración CVX-ICHTHYS de Sevilla. El símbolo del PEZ.


ICHTHYS es el acróstico del griego Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador, y significa pez. Los primeros cristianos utilizaban el dibujo de un pez para identificarse de forma secreta porque eran perseguidos, despreciados o asesinados.
Hemos tenido un encuentro de oración CVX-Sevilla y la Comunidad Ichthys, católicos LGTBH (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y heterosexuales). Ha sido un regalo del Señor, una experiencia de cómo El actúa, irrumpiendo en nuestra vida, con nuevas propuestas, con nuevos caminos, con nuevas personas que nos interpelan y nos ayudan a ser cada día mejores seguidores suyos. ¡Qué gran verdad la canción de introducción!: “El hace nuevas todas las cosas”.
Tres sentimientos me vienen al corazón contemplando lo vivido: el testimonio que remueve y renueva nuestro ser Iglesia, la identificación del amor con Dios, y  la invitación a gozar de la diversidad.
Los hermanos y hermanas de Ichthys están sometidos a una doble presión: por un lado, algunos creyentes y pastores, tienen dificultades en aceptar su identidad sexual y su condición de hijos e hijas de Dios, por lo que se ven discriminados y rechazados; por otro lado, los no creyentes, los señalan invitándolos a abandonar la fe y explícitamente la Iglesia, por su falta de acogida. Y sin embargo, ellos no se sienten víctimas, se mantienen fieles y nos dan un gran testimonio: han experimentado en sus vidas que Dios los quiere como son, es más, que los necesita para construir su Reino, e intentan vivir, contra viento y marea, en comunión. ¿Cuántas veces nos creemos incomprendidos y cómo reaccionamos? Ichthys es un testimonio de sentir con la Iglesia.
En ellos y ellas vemos también cómo es el amor. Dios es Amor. Por eso no lo podemos etiquetar, encasillar, aprisionar, limitar…  es don, es gratuidad, es entrega. En su ideario Ichthys declara “Queremos ser signos de caridad y amor”, vivirlo todo desde la misericordia, porque el amor todo lo puede y todo lo perdona. Nuestra tendencia habitual y casi automática es juzgar, es dividir, es levantar fronteras que nos separan de lo diferente… y, sin embargo, como decíamos en la oración, nos basta abrir el corazón y dejar que Dios llene todos los rinc
ones de oscuridad y miedo.
Y por último, nuestro encuentro ha sido una invitación a vivir desde el agradecimiento la diversidad, porque es riqueza, es complementariedad. Se abren puertas para seguir creando y caminado juntos, en este año del Sínodo de la Familia. Es la emoción de sentir que nadie sobra cuando se trata de comunicar la Buena Noticia, con alegría y compromiso, a sus destinatarios privilegiados: aquellos que no tienen lo necesario, a los parados,  a los que sufren violencia o enfermedad, a los que se sienten abandonados, a los migrantes,  a las familias en dificultad… Y partiendo de esa frase que resonaba en los comienzos de la Iglesia,  que ponía de manifiesto la perplejidad del mundo cuando se referían a los tenían como símbolo un pez: “mirad cómo se aman”.

Inma Mercado

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